Acupuntura para Parálisis de Bell y el riesgo al sesgo

 In Acupuntura, Caso Clínico, Estudios científicos

La parálisis de Bell es un trastorno  transitorio del nervio facial, que causa debilidad o parálisis de los músculos faciales y dificulta acciones tan esenciales como cerrar el ojo o comer. Los síntomas aparecen de forma repentina, en ocasiones después de un resfriado, y son variados debido a las múltiples funciones del nervio facial. Principalmente son debilidad o parálisis de un lado de la cara, desviación de la boca, caída de un párpado, sequedad de ojos y/o bucal, lagrimeo excesivo, entre otros.

Es una enfermedad que normalmente tiene buen pronóstico: hay casos leves de esta enfermedad que no necesitan tratamiento y remiten por si solos en 2 semanas. La mayoría mejora gradualmente durante 6 meses.  El tratamiento médico, se enfoca en promover la recuperación y minimizar las complicaciones, normalmente usando fármacos y fisioterapia. Hasta un 30 % de los pacientes presenta complicaciones o secuelas de leves a graves: alteraciones en la producción de lágrima y saliva, úlceras o infecciones oculares, deformación permanente de la cara.

La causa de esta enfermedad todavía es desconocida por la ciencia: se cree que puede ser por una inflamación del nervio, que puede estar relacionada con enfermedades víricas. Su incidencia anual es entre 10 y 40 personas de cada 100.000. Afecta más a embarazadas, diabéticos, hipotiroideos y ancianos.

Desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China se puede considerar esta patología un síndrome de Wei, o un ataque de Viento. Una de las posibles causas del síndrome de Wei es el calor en Pulmón, que encaja con la aparición de esta enfermedad después de una gripe o infección vírica. Y por las características de su aparición repentina y localización en la cara, se puede relacionar con un ataque de Viento a los meridianos (Zhong Jin Luo), en los que puede estar involucrada una deficiencia de Yin que favorece un ascenso de Yang, viento y tan (flema), calor, entre otros.

¿Y con acupuntura, se puede ayudar a una persona con parálisis de Bell? Veamos que dicen las evidencias científicas:

 

Estudio nº1

En 1996 se realizó este estudio científico en Cuba, comparando el tratamiento con fármacos con el tratamiento con acupuntura en pacientes con parálisis de Bell.

Se estudió a 170 pacientes. Se dividieron en 2 grupos de 85 personas: uno recibía tratamiento con esteroides y el otro con acupuntura. En ambos grupos se indicó también masaje facial y ejercicios.

El mayor número de casos con complicaciones y efectos adversos se dio en el grupo con esteroides: 23 pacientes presentaron complicaciones moderadas y severas que implicaron el abandono del tratamiento. En el grupo de acupuntura, solamente  9 presentaron complicaciones, 8 de las cuales fueron muy leves y no hubo que sacar a nadie del estudio.

Del grupo con esteroides presentaron una recuperación buena el 57.5% de los pacientes. Y una mala recuperación (no cambian los síntomas) el 28,75%.

Del grupo con acupuntura presentaron una recuperación buena el 73.17% de los pacientes. Mala recuperación: 12,19%.

Conclusiones: en este estudio la acupuntura presenta una mejor recuperación y menos complicaciones que el tratamiento con esteroides.

 

Estudio nº 2

En este otro estudio realizado también en Cuba y publicado en 1999, participaron 80 pacientes entre 15 y 65 años.

Usaron los puntos 4 IG, 1 V, Tai Yang, 20 IG con estimulación manual cada cinco minutos. 3 sesiones por semana de 20-30 minutos. Total de 20 sesiones.

De los 80 pacientes, 23 habían recibido tratamiento médico antes de la acupuntura. De estos, todos mejoraron y 16 presentaron una recuperación completa (69,6%).

55 pacientes solamente recibieron acupuntura, sin tratamiento médico. De estos, 53 presentaron una recuperación completa (96.4%) y los 2 restantes mejoraron.

Observaron que la evolución de los pacientes fue mejor cuanto más precoz se inició el tratamiento con acupuntura.

 

Estudio nº 3

En 2013, en Venezuela, se realizó este estudio a 60 pacientes.

Utilizaron los puntos 4 E, 6 E, 1 V, 2 V, 17 TR  del lado afectado, 26 DM, 4 IG bilateral.

En pacientes con más de 15 días de enfermedad les aplicaron los siguientes puntos de refuerzo: 24 RM, 14 VB y puntos extraordinarios.

Se le aplicó a cada paciente 3 sesiones de 20 – 30 minutos de acupuntura cada semana hasta un total de 10 sesiones.

En el estudio se logró una recuperación clínica completa en 49 pacientes (el 81,66 %). La recuperación incompleta ocurrió en  11 pacientes (el 18,33 %). 2 pacientes abandonaron el estudio antes de comenzar por temor a la acupuntura.

 

Hasta aquí puedes argumentar: son estudios pequeños, 60 personas, 170 personas… se pueden considerar pocos participantes. Y son estudios variados entre sí en metodología, ni siquiera utilizan los mismos puntos de acupuntura. Te doy la razón. Son tres estudios que puedes leer en español. También hay que tener en cuenta que el hecho de que la parálisis de Bell sea una patología transitoria que mejora en muchos casos sin tratamiento, puede tener que ver con que haya pocas investigaciones sobre ella.

 

Análisis de 14 estudios

En este enlace, si entiendes el inglés, puedes leer una revisión y análisis de 14 ensayos clínicos sobre el tratamiento acupuntural de la parálisis de Bell, realizados en China entre 1996 y 2006 que han involucrado un total de 1541 participantes.

Este análisis concluye que las evidencias actuales son insuficientes para apoyar que la acupuntura sea una terapia eficaz para la parálisis de Bell, debido a que los estudios que se han analizado son heterogéneos y de poca calidad.

¿Significa esto que la acupuntura no ayuda en la parálisis de Bell? No. Significa que estos estudios que han analizado tienen riesgo de sesgo poco claro o alto.

El riesgo de sesgo es un concepto que se utiliza entre otros para evaluar la calidad de un estudio clínico. El sesgo se define como un error sistemático o desviación de la verdad que si se repite mucho puede llevar a subestimar o sobreestimar los resultados de un estudio. Se evalúa el riesgo de sesgo en varios dominios, por ejemplo, que la asignación de cada participante a un grupo del estudio se haga aleatoriamente. En los estudios clínicos de fármacos a “doble ciego” hay bajo riesgo de sesgo cuando ni el participante que recibe el tratamiento, ni el investigador que da el tratamiento saben si el tratamiento que le está dando es el que se estudia o es el control. Cuando el tratamiento es la acupuntura, está claro que el paciente se da cuenta que le están haciendo acupuntura, y el acupuntor que se la practica también se da cuenta, por lo que el sesgo de realización siempre va a dar un riesgo alto.

Los estudios no son homogéneos en diseño: el tipo de agujas, los puntos seleccionados, el número de sesiones, el tiempo de la terapia, las técnicas de puntura y manipulación, si se usa electroestimulación o no, el grado de experiencia del acupuntor… son muchas variables que dificultan poder agrupar y comparar los resultados. Los grupos estudiados eran pequeños en participantes. También varían los grupos de control: los hay que usaban fármacos, vitamina B o comparaban distintos tratamientos de acupuntura entre sí. Los estudios también variaban en como medían los resultados. Y muchos presentaban insuficientes datos de seguimiento de los resultados o de las complicaciones del tratamiento. Por todos estos motivos los analistas de estos estudios concluyen que debido a todas estas variables no pueden extraer conclusiones de peso. Recomiendan que se hagan nuevos estudios mejor diseñados, con muestras más grandes de pacientes y protocolos más estrictos.

 

Controversia

Existe cierta controversia cada cierto tiempo sobre si la acupuntura u otras terapias naturales funcionan realmente o son un engaño. Sus detractores principalmente usan como argumento la falta de pruebas científicas sobre su eficacia. Recientemente ha habido un artículo con un titular muy desafortunado en el País con intención, en mi opinión, bastante clara de desprestigiar la acupuntura, utilizando las conclusiones de análisis de la Cochrane Library.

Cochrane es una red independiente de investigadores, profesionales, pacientes, cuidadores y personas interesadas en la salud, de más de 120 países. Si buscas ‘acupuntura’ en su base de datos te aparecen a día de hoy 10252 registros de datos sobre informes, análisis y ensayos clínicos con acupuntura. Según su propio manual de evaluación: “Es posible realizar un estudio con los estándares más altos posibles y que aún tenga un riesgo de sesgo importante. Por ejemplo, en muchas situaciones no es práctico ni posible cegar a los participantes o al personal del estudio al grupo de intervención. Es inapropiado y subjetivo describir todos estos estudios como de “calidad deficiente”, pero no significa que estén libres del sesgo derivado del conocimiento del estado de la intervención”.

La información está a nuestro alcance. La acupuntura se estudia científicamente. Cómo evaluamos los datos depende mucho de la respuesta que queremos encontrar. Y de hasta dónde queremos profundizar. Que se revisen los datos y se pidan altos estándares de calidad en los estudios es positivo de cara a mejorarlos en adelante. Pero dar a entender que, porque los estudios hechos hasta ahora sean pequeños y con riesgo de sesgo, la conclusión es que la acupuntura no funciona, me parece no solo un error, sino un engaño.

 

Recuerda que nuestro tratamiento con Medicina Tradicional China no sustituye en ningún caso el tratamiento de tu médico

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Articulo escrito por: Laura Pavón, colaboradora de Acupuntura Wu Wei

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